La precaria sobrevivencia de los seres humanos en un mundo sin agua es un tema que ha pasado en las últimas décadas, de ser materia de películas, libros o historias de ciencia ficción, a convertirse en una realidad para millones de habitantes en todo el planeta.
El caos que representa carecer del vital líquido –del que estamos hechos en dos terceras partes los humanos– se nos presenta ya no como una historia futurista; como un angustiante tema de ficción; el futuro ya nos alcanzó.
La supervivencia amenazada por la escasez del agua ya puede verse casi cotidiana en algunas zonas de esta ciudad, en algunas regiones del país o en zonas del mundo donde cientos, miles, millones de personas no tienen acceso al agua potable o lo tienen en condiciones de extrema dificultad e insuficiencia para necesidades vitales.
Cuidar el agua, evitar desperdiciarla, usarla racionalmente, valorarla cuando la tenemos, son frases que hemos escuchado muchos de nosotros desde que éramos niños. Campañas y programas van y vienen y, al menos en México los avances en una cultura del uso eficiente del agua, en acciones para su tratamiento y reciclaje, son claramente insuficientes y menores.
¿Se acuerdan, por ejemplo, del gordito que gritaba: “Amanda ¡ciérrale!”, o de “una gota de agua, nos esta quitando el sueño”; de “gota a gota, el agua se agota”, o del jingle: “el agua es vida y salud, hay que cuidarla”? Más recientemente otro niño que nos taladra la conciencia con su: “que poca…” para referirse a los que desperdician impune e irresponsablemente el agua.
Pero a pesar de los esfuerzos, de las constantes campañas, de los estudios cada vez más precisos y difundidos sobre el desperdicio en México o sobre el grado alarmante de contaminación de ríos, lagos, presas y cualquier tipo de almacenamiento de agua en el país, éste sigue siendo un grave problema que, para colmo, ni siquiera aparece entre las prioridades nacionales, sea en el gobierno o en la sociedad, donde muchas personas siguen sin tomar conciencia de la amenaza real que representa el desperdicio y agotamiento del líquido.
¿Qué se necesita para que entendamos que cuidar el agua, no desperdiciarla, hacer un uso razonable de ella es algo imperativo, urgente, vital para todos y cada uno de nosotros? ¿Racionar el abasto del vital líquido nos hará entender que la escasez, si seguimos desperdiciándola, será cada vez más frecuente? .
Otro tema no menos grave, son los millones de litros cúbicos que se desperdician, en esta y en muchas otras ciudades del país, por las fugas que provocan el pésimo mantenimiento, la corrupción en los materiales con que se construyen o la mala gestión de los gobiernos estatales y municipales en los sistemas de abasto de agua. Si bien el ciudadano es el primer obligado a cuidar el líquido, a entender que su uso adecuado y cuidadoso es urgente, también la autoridad debe eficientar sus programas de abasto, distribución y reparación de fugas.
Al final, la experiencia será tal vez educativa y nos hará a muchos entender una realidad que nos negamos a ver: en el mundo ya son una realidad las guerras por el agua.
EL AGUA ¿PORQUE NO APRENDEMOS A CUIDARLA?
April 16, 2009 By Leave a Comment
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