Los flujos internacionales de dinero ya no son solo potestad de los grandes inversionistas internacionales sino también de modestos inmigrantes que centavo a centavo envían recursos a sus familias.
Meseros, tenderos o personal de limpieza que han emigrado a países desarrollados protagonizan este nuevo movimiento que ha supuesto 45.000 millones de dólares de ingresos para Latinoamérica y el Caribe en 2004.
"Las remesas son ampliamente reconocidas como indispensables para la supervivencia de millones de familias y el bienestar de muchas economías nacionales en Latinoamérica y El Caribe", señaló el Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN).
El año pasado los inmigrantes latinoamericanos remitieron más de 45.000 millones de dólares a la región, que se transformó en la mayor receptora de remesas del mundo.
La cifra supera la ayuda oficial al desarrollo y, en algunos años, ha sobrepasado incluso a la inversión extranjera directa, que en 2004 ascendió a 56.400 millones en Latinoamérica, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
Estados Unidos es el principal emisor, con dos tercios del total, aunque también llegan al subcontinente recursos enviados por trabajadores latinos desde países europeos y desde Japón.
Tras los atentados del 11 de septiembre, muchos inmigrantes han decidido viajar a otros países europeos, dijeron fuentes del FOMIN.
Las llamadas remesas mueven flujos millonarios en el mundo cada año. Asia las conoce desde hace décadas y en Latinoamérica están en pleno "boom".
Incluso algunos países centroamericanos las incorporaron ya en sus presupuestos públicos.
En los últimos años ayudaron a equilibrar la cuenta corriente de la balanza de pagos de varios gobiernos y mitigaron los indicadores de pobreza porque muchos de los pobres son actualmente inmigrantes que envían dinero a sus familias.
EL FLUJO SE REDUCE
Sin embargo, el problema es que no se sabe hasta cuándo durará este flujo.
"El panorama es de una enorme inestabilidad", afirmó el experto en remesas y catedrático de la Universidad Autónoma de Zacatecas, (norte de México), Rodolfo García.
"En 15 años las remesas en México van a desplomarse, en 15 años no va a haber remesas. Y si no hay desarrollo local ni desarrollo regional nos vamos a enfrentar a un panorama de atraso económico, de crecientes tensiones económicas, sociales y políticas que no se está previendo", enfatizó.
Turquía es el fantasma que asusta a la región, con su historia de enormes remesas en los ochenta y noventa, que alcanzaron su pico en 1998, con 5.000 millones de dólares, pero que tres años después cayeron a 2.800 millones.
La razón fue la reunificación de familias turcas en Alemania, con lo que se cerró el círculo del envío de dinero a los lugares de origen de los inmigrantes, según un estudio de la Universidad de Columbia.
México es el principal receptor de remesas en Latinoamérica, con casi 16.613 millones de dólares en 2004, seguido de Brasil y Colombia, Centroamérica y República Dominicana, que sumaron más de 10.000 millones el año pasado, mientras los países andinos totalizaron más de 7.000.
A México, país que tiene cerca de 10 millones de emigrantes en EU, se prevé que este año lleguen cerca de 20.000 millones de dólares en remesas, aunque en los estados donde la migración es más antigua ya empezaron a menguar y el patrón de emigración comenzó a cambiar.
Rodolfo García explicó que en Zacatecas, donde la emigración hacia EU se produce desde hace más de cien años, "lo que se ve es una creciente migración definitiva de las familias y una tendencia constante a la caída en las remesas que mandan porque sus familias están allá".
"Lo que está llegando son remesas sólo para los viejos. En el momento en que mueran los viejos van a dejar de llegar remesas porque esas familias ya están reunificadas en Illinois, California y en Texas", aseveró.
Zacatecas tiene 1,4 millones de habitantes, pero en Estados Unidos hay 600.000 zacatecanos y 1,6 millones de personas de origen zacatecano que envían remesas que representan el 8,2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del estado.
EN BUSCA DE LA INVERSIÓN AL DESARROLLO
Otro dilema que plantean las remesas es que no son flujos de capital de inversión, sino de subsistencia, que casi no generan desarrollo en las localidades a las que beneficia.
Esta situación está tratando de ser cambiada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que intenta promover su uso para proyectos productivos, a pesar de que cerca del 90 por ciento se emplea para necesidades básicas como alimentación, salud y educación.
Para ello, en los últimos años se ha evolucionado desde la transferencia de efectivo, con altas tasas por el traspaso, hacia un sistema de envío electrónico o digital "de cuenta a cuenta" que ha involucrado también a los bancos en este millonario negocio.
En ese mismo sentido están trabajando clubes de inmigrantes mexicanos en EU, a través de programas como el "3×1", por el que por cada dólar que aportan los inmigrantes para un proyecto, los gobiernos federal, estatal y municipal aportan otro.
"En vista de que no tenemos fuentes de empleo que generen una vida digna, los zacatecanos en EU pretendemos ayudar a crear empleos para que la gente tenga la opción y no la necesidad de ir a EU", enfatizó el director ejecutivo de proyectos de la Federación de Clubes Zacatecanos del sur de California, Efraín Jiménez.
Actualmente, a nivel nacional, se está invirtiendo aproximadamente 70 millones de dólares a través de este programa, cifra que se espera estirar a unos 200 millones en 2009.
Entre los proyectos que financia figuran la industrialización de plantas de mezcal (licor típico de México), de ajo, de duraznos y de fríjol principalmente para exportación y distribución mediante las redes de restaurantes y tiendas que poseen los inmigrantes mexicanos en EU.
Oaxaca es otro estado que genera gran cantidad de inmigrantes hacia Estados Unidos y donde el dinero de las remesas está tratando de ser invertido en proyectos productivos.
Las mujeres de la sierra de Santa María Ayoquesco, que tienen a sus maridos en EU, se organizaron para exportar nopal orgánico y otros productos típicos como la salsa de mole y el chocolate.
Sin embargo, el proyecto está detenido porque les faltan 40.000 dólares para una planta empacadora, señaló el inmigrante de Ayoquesco en San Diego y fundador de la empresa "Chapulín", de comercialización de productos alimenticios oaxaqueños en el sur de California, Carmelino Cruz.
Además de los proyectos productivos, directores de bancos, sociólogos y funcionarios de gobierno están tratando de multiplicar sus beneficios.
Por ejemplo, que las remesas sean utilizadas como garantías de préstamos de microfinancieras o bancos, sugirió el asesor de finanzas para el desarrollo de la oficina de la Fundación Ford para México y Centroamérica, David Myhre.
Según datos del FOMIN, hay 16,7 millones de latinoamericanos viviendo en Estados Unidos -que generan ingresos por unos 450.000 millones de dólares anuales- de los cuales 10 millones envían dinero periódicamente a sus países de origen.
Los estados desde donde se envían las mayores remesas hacia América Latina son California, Texas, Nueva York, Florida e Illinois, aunque también figuran con fuertes envíos Arizona, Colorado, Nevada, Washington, Carolina del Norte, Virginia y Georgia.
Por Mónica Medel. – EFE
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